Credo apostólico

Creemos en un solo Dios, el Padre, el Todopoderoso, Creador del cielo y la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creemos en un solo Señor, Jesucristo, el único hijo de Dios, eternamente engendrado del Padre, Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre.

A través de él todas las cosas fueron hechas. Para nosotros y para nuestra salvación bajó del cielo: por el poder del Espíritu Santo se encarnó de la Virgen María, y se hizo hombre. Por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado. Al tercer día resucitó de acuerdo con las Escrituras; subió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre. Y de nuevo vendrá con gloria a juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo. Con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria. Y que habló por los Profetas. Creemos en una Iglesia que es santa, universal y apostólica. Reconocemos un solo bautismo para el perdón de los pecados. Esperamos la resurrección de los muertos, y la vida del mundo futuro. AMEN.

*Esta declaración de fe data del Siglo IV, y contiene el resumen de lo que la iglesia entendió como la enseñanza de los apóstoles.

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